Grafomanía

Milan Kundera dice que hay muchos hombres que padecen grafomanía, es decir, que no pueden contener la compulsión por escribir [...] o dibujar. Yo confieso que soy uno de ellos. A veces mi mal se calma y hasta desaparece parcialmente, pero luego vuelve a ser compulsivo. Tolo lo que veo lo dibujo o lo escribo y luego lo que escribo me lleva, invariablemente a escribir cosas que ya no veo; cosas que imagino. Estas son generalmente , las más bellas, pues son mentiras y como ya he dicho antes, las mentiras son más hermosas que la verdad.

Los hombres verdes sufrimos y gozamos eso y mientras más agudo es el sufrimiento más intenso es el gozo. El sufrimiento vale la pena. Siempre nace de él algo nuevo. A veces sorprendente, a veces bello. A veces solo regular, pero siempre nuevo. Y esa es nuestra misión en la vida : hacer, todos los días, algo nuevo.

Ya confesé que padezco grafomanía. Por eso no quiero prolongar más estas líneas. Mi grafomanía empieza por el dibujo, pero es un mal con complicaciones, pues también escribo y pinto, de modo que mi padecimiento-lo sé- no tiene remedio y de eso voy a morir.

Abel Quezada. 1985

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