Nosotros los hombres verdes.

Mi oficio no tiene nombre. No puedo decir que soy "caricaturista" porque no sé hacer caricaturas propiamente dichas. No puedo decir que soy "cartonista" porque esa palabra-bastante fea-viene del inglés cartoon y- otra vez - no indica exactamente lo que hago.
Yo hago textos ilustrados. La gente les llama "cartones" pero para definir mi profesión a mí me gusta decir que soy dibujante. Dibujar para mi es un constante tic nervioso. Comencé a dibujar desde que era niño y lo he seguido haciendo durante todos los días-casi todas las horas- de mi vida. Para mi es facíl explicar algo si me auxilio con el dibujo....

Dibujar es un placer que pocos conocemos. Es un arma secreta que equivale a hablar otro idioma. Un idioma que sólo dominan unos cuantos privilegiados. De 5 mil millones de seres humanos que pueblan la tierra, los dibujantes no llegamos a cien mil. Los que nacimos con esa bendición no tenemos por qué preocuparnos en la vida. Nunca nos va a faltar nada. Somos como la mujer barbada o como el hombre verde. O sea, somos diferentes. Un hombre verde siempre podrá trabajar en los circos valido solamente de su color, sin necesidad de ser maromero, ni equilibrista, ni hombre bala. La gente lo verá siempre con curiosidad, con admiración. Y es que hombres verdes no hay muchos.

Abel Quezada.

Prologo del libro: Nosotros los hombres Verdes.

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